Tuviste a tu primera hija hace poco. ¿Cómo llevas la paternidad?
_Sí, fui papá de Agueda hace 11 meses y la vida me cambió 360 grados.
Nooo, ¡180! Si no, quedaste igual…
_Es que quedé patas para arriba, di toda la vuelta. Ser padre es lo mejor que te puede pasar en la vida, mi hija es mi creación más hermosa. Como dice el nombre de una canción que le escribí y que va a estar en el próximo disco: “Es ella”. Ahí también incorporo a la madre de Agueda, y digo que la nena “es un poco de los dos, con propias alas”, y eso describe mucho lo que yo siento por ella. Va a cumplir 1 año el 14 de marzo. Estoy feliz, es una luz.
¿Los pañales y mamaderas cambiaron el ritmo de tus giras?
_Y sí. Lo bueno es que pude dedicarme este año a componer. Mitad en el sur, en Adrogué, donde viví toda mi vida, y mitad en Córdoba. Es un lugar muy especial para mí, me conecta mucho con mi yo superior, el universo, y la energía divina de la Tierra. Y pude estar mucho con ellas. Pero ahora, con este nuevo disco que va a salir en España, Estados Unidos y toda Latinoamérica, se viene una gira.
¿Te da culpa?
_No, yo elegí esta carrera, y Agueda me eligió como padre antes de venir, tendremos que acostumbrarnos. Creo que está bueno porque una de las materias que más tenemos que aprender en este plano evolutivo de la vida es el desapego. Saber que el amor no significa estar pegados todo el tiempo, necesitarse y extrañarse. El amor es libertad. Creo que va a estar bueno para los tres.
Axel agarra su “smartphone” y comienza a desplegar instantáneas de ese mundo tan íntimo del que reconoce hablar muy poco. Una cocinando junto a su enamorada, alguna otra en la que el pelo de Agueda brilla como el sol. La contracara del griterío de chicas que mueren por él, y que quieren tocarlo desesperadamente es, finalmente, la postal de una familia feliz. “Nadie conoce fotos de mi hija… Una vez Susana Giménez mostró unas que no sé cómo consiguió, pero bueno, es Susana. La verdad que es una nena re inteligente. Hace una semana me vio cantando en vivo por primera vez, en un festival que colaboré en Las Rabonas –localidad del oeste de la provincia, donde Axel Witteveen vive con su mujer y su hija- para comprar estufas para una escuela primara, porque acá en invierno nieva. Y mi hija fue, y fue muy lindo verla en primera fila gritando “papá” y cuando todo el mundo gritó en una canción, ella gritó para no ser menos. Un flash. Pero para todo padre su hija es la mejor del mundo… qué te voy a decir… Hace tiempo que Axel no saca nuevo disco. Pero eso cambiará a partir de abril, cuando salga a la luz el primer corte del nuevo material, aún sin nombre, que editará este año y que contará con importantes invitados, cuyos nombres el músico todavía no quiere revelar. “Este último año casi no salí de gira, y ahora estoy haciendo pocas cosas, como este Festival, que para mí es muy importante, porque en mi primera gira como profesional toqué acá, así que es la cuarta vez que subo a este escenario.
La diferencia es que ahora ya te programan en horario central.
_Sí, la primera vez que vine tenía sólo dos canciones fuertes. Y el festival era un poco más folklórico que ahora.
¿Qué relación tenés hoy con el folklore?
_Mucha. Y creo que en mi próximo disco eso se va a ver más todavía. No solamente con el folklore argentino, sino que con el afán de ampliar mi horizonte musical, hay temas folklóricos de casi toda Latinoamérica. Uno con influencia del huapango mexicano y la chacarera argentina, llevada a mi estilo; también hay una canción más caribeña con ritmo de la guajira, otra de trompetas mexicanas y una cumbia, de esencia del altiplano, con un charango. Creo que “Celebra la vida” fue como un experimento para ver qué pasaba con el guapango como género. Seguí investigando pero igual hice folklore toda la vida, no es algo nuevo, aunque sí el incluirlo más en mis discos.
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